
by ciesse
La ficción detectivesca es un subgénero de la novela negra, y paradójicamente también su antecesor. Básicamente podemos definirla como una historia lineal en donde un investigador, oficial o aficionado, estudia un crimen determinado, a menudo un asesinato. El primer detective reconocido mundialmente fue C. Auguste Dupin, de E.A. Poe. Su perfil definió lo que el lector espera de un investigador: intelectualmente brillante, excéntrico, solitario, sin apegos emocionales de ningún tipo. Algunas décadas después, más precisamente en 1887, aparecería otro ícono del cuento de detectives: Sherlock Holmes, de Arthur Conan Doyle. En el género policíaco los seres y objetos situados en el espacio literario están puestos con algún fin concreto, nada es aleatorio, porque todo va dirigido a un fin determinado que es la resolución del enigma presentado, y, además, todos son signos que deben ser interpretados por el detective y, en el caso de los relatos clásicos, también por el lector. En este sentido,